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Joél Hernández Santiago: “Paisaje después de la batalla”

joel hernandez santiago 750x375 3 Pausa MX Joél Hernández Santiago: "Paisaje después de la batalla"

Joel Hernández Santiago

Es un parafraseo de la obra que publicó el catalán-marroquí Juan Goytisolo en 1982. “Paisajes después de la batalla”, la obra emblemática del escritor que tanto amó a México, y en la que intenta que el lector comprenda lo retrógrados que son los tópicos y los valores que conforman nuestra sociedad actual. Su tesis aún es vigente: La lucha interna del individuo frente a las variantes social y política, tan caóticas como impredecibles.

Ese paisaje después de la lucha, lo mismo puede ser el de la exaltación del triunfo o la tristeza del fracaso; además del estado de salud que guardará el cuerpo social cuando haya ocurrido la fecha acordada. ¿Perdedor? ¿Triunfante?

Esto viene al caso porque el 6 de junio fueron las elecciones “más grandes de la historia de México” se dice. Aunque, cada una, en su momento lo ha sido desde que tenemos por regla acudir a las urnas para aportar nuestro mayor capital político como ciudadanos: nuestro voto.

Algunas veces en el pasado, aquí se votó con la desazón de que aun así ganaría ‘el de siempre’, lo que de antemano generaba desencanto y falta de confianza en el proceso electoral y sus resultados. La ganancia de poder era para unos cuantos.

Más tarde ya se consiguió la posibilidad de influir para conseguir que el triunfador fuera el que decida la mayoría, como establece la regla democrática.

Esto ha ocurrido en sexenios recientes y en mucho se le debe a la creación del Instituto Nacional Electoral (INE) que hoy, ninguneado y todo, con aciertos –muchos- y errores, ha sido factor muy importante para confiar en los resultados electorales.

Pero aún falta. Nuestra democracia, que creímos que caminaba hacia su consolidación y que viejos vicios y purulencias se le quitarían con el paso del tiempo, abrió las puertas a la certidumbre social de la participación electoral para determinar triunfos o fracasos. Esto es: que en lo que respecta a la sociedad en años recientes ha cumplido: se acude a las urnas para que desde ahí decida al gobierno y a las representaciones. Y está bien.

Pero en estas elecciones dimos pasos atrás en esa aspiración democrática:

Por un lado está la clase política de hoy. A lo largo de los meses recientes y para esta elección del 6 de junio, vimos cómo muchos de los actores políticos mostraban sus fauces desde el poder y una de las variantes más deleznables que hubiéramos imaginado: una enorme incapacidad e irrelevancia de muchos de los candidatos, lo que sólo se puede entender como traición de los partidos políticos.

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